Desde hace 25 años Francia viene celebrando la llamada “Fiesta del Cine”, una celebración en la que, por muy poco precio, los espectadores pueden ir al cine durante los varios días en los que se celebra este evento. Ello no es más que una de las razones que pueden explicar la buena salud del cine francés frente al cine español.

Efectivamente, el cine español lleva años de espaldas a los espectadores, ignorando los gustos de quienes pagan su entrada para disfrutar de un momento de espectáculo y diversión, e intentando imponerles los gustos de productores, directores y amigos del mundillo del cine español que se mueven en una determinada órbita ideológica. Y, por supuesto, la culpa de que los espectadores españoles prefieran el producto extranjero es, como siempre, del cine norteamericano y, más recientemente, de Internet, los dos grandes culpables de que a la gente no le guste el cine español.

Y, para ayudar al cine español, en lugar de adoptar iniciativas interesantes y sugerentes como las que se vienen tomando desde años en la vecina Francia, con excelentes resultados por cierto, en España siempre se ha considerado que la mejor forma de ayudar al cine español era saquear los bolsillos de los contribuyentes, ya sea vía IRPF, ya sea vía “canon digital”, o bien imponer determinadas cuotas de pantalla en los cines al considerar que los espectadores somos poco menos que menores de edad intelectuales a los que ha de decirse qué han de ver y cuándo. Consecuencia de esa política ha sido un descenso en un 25% de espectadores en los últimos cuatro años, a lo que ha ayudado sobremanera el enrarecido ambiente político en que se ha envuelto el mundillo del cine español en los últimos tiempos, adscribiéndose éste en un bando político determinado del que han sido muestra las últimas galas de los Goya, convirtiéndose, en último término, la decisión de ir o no a ver una película española en un acto de afirmación ideológica.

Desde luego, todo ello no ha ayudado en nada al cine español, por lo que se hacía necesario arbitrar nuevas fórmulas para atraer a los espectadores a las salas de cine, y que mejor forma de hacerlo que seguir el ejemplo de nuestros vecinos franceses, como es el caso de “La Fiesta del Cine”, a la que se han apuntado por primera vez productores, distribuidores, exhibidores y directores de cine españoles.

Efectivamente, los próximos días 21, 22 y 23 de junio se celebra en los cines españoles “La Fiesta del Cine”, en virtud de la cual los espectadores que acudan al cine el domingo 21 de junio recibirán, por la compra de una entrada a precio normal, una especie de “pasaporte” que les permitirá disfrutar de cuantas películas deseen durante el propio día 21 y los siguientes 22 y 23 al módico precio de 2€ por película, sea cual sea ésta.

Lo interesante de esta idea es que, por primera vez, la pretendida “industria” del cine español trata a los espectadores como mayores de edad, ofreciéndoles la posibilidad de disfrutar de las películas que deseen a un precio mínimo y dándoles la posibilidad de elegir entre las distintas ofertas cinematográficas de la cartelera sin imponerles cuotas de pantalla. Con ello, y ante la posibilidad de poder disfrutar de varias películas durante esos tres días a un precio increíble, las posibilidades para el cine español aumentan, con lo que ver una película española ya no será una especie de obligación o de sacrificio ideológico, sino un verdadero ejercicio de elección por parte de los espectadores como consumidores que son. En tiempos de crisis es cuando cada una de las industrias agudizan el ingenio y ofertan a los consumidores paquetes interesantes que les animen a consumir, siendo ahí, precisamente, donde debería haberse situado hace años la “industria” del cine español, acercándose a los consumidores y alejándose de posicionamientos políticos en pos de la subvención que remedie su falta de competitividad en taquilla.

Nos encontramos así con una excelente propuesta para poder disfrutar durante tres días de la cantidad de cine que seamos capaces de asimilar a un precio mínimo, lo que, seguro, nos permitirá acercarnos a títulos del cine español que, de otra forma, no hubieran sido de nuestra preferencia a la hora de comprar una única entrada de cine a su precio habitual. Lo lamentable es que hayamos tenido que esperar 25 años desde que Francia pusiera en marcha esta idea, 25 años en los que, mientras que en Francia el cine es un espectáculo de masas y los franceses se muestran orgullosos de su cine, en España, por el contrario, el cine español se ha ido convirtiendo en un producto para grupos “selectos” y reducidos que, pretendidamente, han sido tocados por Minerva, la Diosa de la Sabiduría.

Esperemos que “La Fiesta del Cine” se repita cada año en nuestro país y se institucionalice y constituya la primera piedra para construir una verdadera industria del cine español en la que todas las ideologías, gustos y tendencias tengan cabida y sea el público quien decida con el acto democrático de la compra de su entrada las películas que valen la pena y las que no, de modo que el cine español se convierta en una industria autosuficiente que no tenga que recurrir a los fondos del Erario manifestando para ello sus inclinaciones políticas que en poco o nada interesan a los espectadores.

Pues ya lo sabes, prepárate para recibir el verano con “La Fiesta del Cine” durante los días 21, 22 y 23 de junio; el cine que quieras por 2€. Infórmate sobre las condiciones y las salas de cine que participan en la página web de “La Fiesta del Cine”.